Lo sentimos; las pilas se agotan. Cada lunes transcurre más lentamente y cada día cuesta más levantarse de la cama. El verano está más cerca. Ese viaje empieza a estar más presentes en nuestras cabezas que los propios informes y reuniones que con tanta urgencia nos reclaman en el trabajo. Aguanta! ya solo son unas semanas más antes de partir hacia aquel refugio en mitad de la nada, donde podamos escuchar eso que tanto deseamos a veces, el silencio.
Pasear, correr por la arena de la playa, nadar en el mar, tomar un helado en el
jardín, comer cuando tengas hambre y beber cuando haya sed, escuchar buena música, olvidarse del teléfono, del reloj, de los problemas que no son problemas, de todo. De aquello que antes te
robaba una sonrisa. Aguanta! Pronto estaremos allí, ¿dónde? El lugar es lo de menos, lo importante es compartir otro viaje juntos.
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