Una boda de cuento, un enlace perfecto… suena muy bonito.
Muchas veces, y hoy en día mucho más, no solo es cuestión de plantarse de rodillas en un bonito restaurante de una ciudad perdida y pronunciar las palabras mágicas. Por
desgracia, el mundo laboral ha cobrado demasiada importancia, hasta el punto de decidir nuestro propio futuro o, al menos, los planes a largo plazo.
Cada vez son más las parejas que viven en la distancia y las distancias cada vez son más grandes. Lo que antes suponía decidir irse a vivir con otra persona ahora supone
abandonar una ciudad, un país o peor aún, UN TRABAJO; actualmente parece que este hecho es el que más miedo da a la hora de decidir compartir la vida con tu pareja. Se está extinguiendo el "lo
dejo todo por él" (o ella) y parece que nos hemos vuelto más racionales a la hora de tomar decisiones.
Ha aumentado considerablemente el número de parejas (casadas) que
por motivos laborales viven en ciudades e incluso países distintos. ¿Es posible que el mundo laboral esté cambiando la naturaleza del hombre? Dicho así asusta un poco, pero no podemos engañarnos
y decir que cuando celebramos la boda de un amigo/a inevitablemente no pensemos en su situación laboral… ¿Puede este hecho estar retrasando la edad media en las parejas que celebran su enlace? La
respuesta no la tenemos, pero merece la pena pensarlo. Sí, quiero, si nos dejan.
Fdo: Sancho
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